Cuando escuchamos el nombre de Shai Gilgeous-Alexander, recién coronado como MVP de la NBA por segundo año consecutivo, pensamos en precisión, constancia y esa capacidad casi mágica para mantener el enfoque incluso bajo presión extrema. Pero, ¿qué tiene que ver esto con nuestras notas de reuniones? Mucho más de lo que imaginamos.
Shai no solo destaca por su talento natural sino por su habilidad para evitar distracciones y mantener sus objetivos claros. De manera similar, nuestras notas a menudo se vuelven un revoltijo interminable: apuntes contradictorios, ideas duplicadas y detalles que terminan por entorpecer en lugar de ayudar. Ahí es donde la mentalidad del MVP entra en juego.
La clave está en la selección consciente. Shai maximiza sus recursos, dedicando energía solo a lo que importa en cada jugada. Aplicado a la gestión de notas, esto implica apuntar solo lo esencial: acuerdos, decisiones importantes, y tareas concretas. Nada de divagar. Eliminar el relleno es tan necesario como que Shai evite perder balón en las jugadas decisivas.
Además, el jugador estrella sabe cuándo hacer un pase rápido en vez de intentar hacerlo todo solo. En la organización de notas, esto se traduce en temas claros, etiquetas o resúmenes al inicio para que cualquiera pueda entender lo que importa sin tener que escarbar en montones de texto. Así, evitamos ese triste destino de notas abultadas que nadie vuelve a leer, ni siquiera nosotros mismos.
Me he dado cuenta, a veces a mi pesar, que la tentación de añadir cada detalle nace de querer no olvidar nada. Pero el ejemplo de Gilgeous-Alexander nos muestra que calidad siempre supera a cantidad. Mejor una nota bien apuntada y revisada que miles de fragmentos dispersos en el desorden digital.
Entonces, la próxima vez que termines una reunión y te parezca que tus notas empiezan a parecer un libreto interminable, detente y pregúntate: ¿Mi Shai interior está al mando o me he dejado llevar por la ansiedad de apuntarlo TODO? Simplifica, prioriza y mantén el ritmo. Porque, como en el baloncesto, el verdadero triunfo está en la eficiencia y claridad, no en sobrecargar el tablero.
Así, inspirados por un MVP que sabe brillar sin perder el foco, podemos transformar nuestras notas de reuniones en herramientas realmente útiles y vivas, no en archivos que solo suman a la rutina y al desorden mental. Menos es más, y tener claro el objetivo es justo lo que necesitamos para que nuestros apuntes no nos pesen, sino que nos impulsen.
