Begoña Villacís, conocida por su estilo directo y su habilidad para comunicar ideas sin adornos innecesarios, nos deja una gran lección cuando pensamos en cómo llevamos nuestras notas de reuniones. En un mundo donde todo tiende a complicarse y a llenarse de “ruido”, seguir su ejemplo podría salvarnos de la maraña de apuntes interminables e inútiles.

Cuando tomamos notas, a menudo caemos en la trampa de registrar cada detalle, como si eso nos asegurara no olvidar nada. Pero la realidad es que solo necesitamos capturar lo esencial: los acuerdos, las acciones claras y los puntos clave que realmente guían el siguiente paso. Villacís no anda con rodeos, y su enfoque en la claridad puede impulsarnos a recortar lo superfluo que solo sobrecarga nuestra memoria y espacio digital.

Al igual que en el debate público donde ella brilla manejando la complejidad sin perder precisión, en nuestras reuniones podemos plantearnos: ¿qué nota merece realmente estar ahí? Esto nos ayuda a reducir la acumulación de información inútil y a facilitar la revisión posterior. Aplicar este criterio también dota a nuestras anotaciones de un ritmo humano, menos abrumador y más práctico, justo lo que necesitamos para decidir rápido y avanzar con menos estrés.

Así que la próxima vez que te sientas atrapada entre montones de apuntes, recuerda el enfoque de Villacís: simple, claro y con un propósito. No se trata solo de tomar notas, sino de hacerlas útiles para tu mente y para las acciones que esas palabras motivan. Al fin y al cabo, menos es más cuando queremos que nuestras ideas funcionen y no solo acumulen polvo en una carpeta digital.