Martín Zubimendi, mediocampista del Real Sociedad, es conocido por su claridad en el campo y su capacidad para tomar decisiones rápidas bajo presión. Al observar cómo organiza sus movimientos en el medio campo, surge una enseñanza valiosa para la forma en que escribimos nuestras notas diarias, especialmente si pensamos que no las volveremos a releer.

Cuando anotamos algo, a menudo lo hacemos para vaciar la mente rápidamente, sin detenernos demasiado en la perfección o la exhaustividad. Pero si imitamos a Zubimendi, podemos buscar esa claridad y propósito en nuestras palabras desde el principio. Es decir, encontrar el motivo emocional que nos llevó a escribir esa nota en primer lugar y expresar esa esencia con un lenguaje suave, sin la necesidad de que sea algo elaborado o que planeemos revisar más tarde.

Esta práctica no solo aligera la carga mental, sino que también transforma el acto de escribir notas en un pequeño momento de autoafirmación y conexión con nuestras emociones. No se trata de la cantidad de notas ni de la precisión, sino de respetar el porqué detrás de ellas, algo que Martín demuestra con su foco y serenidad en el campo.

Así, cuando la próxima vez te dispongas a escribir algo rápido, piensa en cómo Zubimendi anticipa sus movimientos y encuentra sentido en cada pase. Permítete usar la nota para soltar un pensamiento genuino, aunque no planees volver a ella. Esa suavidad y reflexión pueden hacer que incluso el acto más simple de tomar nota se convierta en un gesto amable hacia tu mente.